Trauma patriarcal: Romper el sufrimiento ancestral y transgeneracional.

En determinadas circunstancias, las realidades de la vida son tan difíciles que los padres deciden callarlas. En la primera generación, es algo indecible; en la segunda, un secreto de familia; en la tercera, se convierte en un impensable genealógico, es decir, que ni siquiera se puede pensar.»

Schützenberger

El trauma patriarcal (TP) incluye el sufrimiento ancestral y el traumatismo transgeneracional provocado por el desequilibrio de poder entre géneros. Este trauma se manifiesta de manera cultural, estructural, relacional y personalmente. Bajo el patriarcado, los niños, los hombres y lo masculino se consideran inherentemente superiores, mientras que las niñas, las mujeres y lo femenino se consideran inherentemente inferiores. La extrema posicionalidad social de superior versus inferior provoca distancia entre los géneros y distorsiona la posibilidad de una verdadera asociación sana entre los “géneros”. Estos géneros son reduccionismos culturales inventados que niegan otras formas de existencia, provocando también, el heterosexismo binario; premisa que dicta la heterosexualidad y la mujer – femenina y hombre – masculino como las únicas categorías de existencia válidas.

En este sistema se promueve como positiva la masculinidad (asociada culturalmente a la fuerza, racionalidad, acción y mente) y se silencia, humilla y viola la feminidad (asociada culturalmente a la intuición, sentimiento, receptividad y cuerpo).

Todas las familias son afectadas en mayor o menor medida por violencia de género y solo algunas están en proceso de curación. El tarumá patriarcal afecta todas las áreas de vida, e impacta a cada individuo de manera diferente, según sea su posición en la cultura. Enfatizando, que son lasmujeres y las niñas las más afectadas.

¿Cómo ha afectado el patriarcado a mi vida?

El trauma patriarcal (TP) impacta en nuestro bienestar cultural, psicológico, emocional, espiritual y físico. Es una herida de dolor y pérdida. Bajo el patriarcado, a cada uno de nosotros solo se le permite un estrecho espectro de expresión a través de los roles de género asignados. Los niños que son demasiado femeninos suelen ser objeto de violencia (misógina y homofobia) y pueden ser acosados y ridiculizados; también hay un derecho implícito y machista que permite violarlos o abusarlos sexualmente. Estos niños sensibles / femeninos, violan las reglas del patriarcado, ya que se les concede el privilegio masculino al nacer, pero esto se revoca o reduce si muestran una preferencia por las formas de expresión femeninas. Las niñas que son demasiado masculinas son avergonzadas, atacadas sexualmente y marginadas. (Healing the Patriarchal Wound by Dr. Ann Filemyr)

Las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales, queer y trans pueden ser atacadas de manera similar. Esto se ve como un castigo justo por la transgresión de género.

Para sanar las heridas por trauma patriarcal, primero debemos reconocer cómo nos han obligado a participar en un sistema que no sustenta la vida en la Tierra.

En una ocasión en una entrevista que tuve con la Dra. Jean Shinoda Bolen, ella mencionó que el sistema patriarcal y la cultura violenta se proyecta principalmente en las mujeres y las niñas, transformándolas en objetos:

Christian Ortíz: Hay desconexión y falta de respeto por la vida en general. No hemos respetado el ecosistema, ni las especies animales, es parte de la cultura patriarcal. La violencia hacia la mujer y la cosificación de la misma, así como los árboles son vistos como objetos, algo que podemos llegar a talar y destruir; también pareciera ser que la vida de las mujeres puede ser simplemente talada y destruida. Es como si en la cultura patriarcal las mujeres y los arboles estuvieran destinados a ser simplemente objetos ¿ve alguna relación entre esto?

Jean Shinoda Bolen: Creo que hay un vínculo en ambos casos. A las mujeres, niñas y árboles se les trata como objetos de los que se puede disponer y utilizar. Nos fijamos en un hermoso árbol solo porque puede proporcionar madera y se pierde la esencia del árbol como un ser vivo, un árbol que ha estado, probablemente, más de lo que uno ha estado en esta tierra. La situación de las mujeres es similar, ustedes están en un estado (Chihuahua, México) donde hay muchísimas trabajadoras que fueron a buscar oportunidades a la industria maquiladora de EE.UU. para ganarse la vida, una buena vida. Un montón de mujeres se pierden y desaparecen, se encuentran tal vez sus cuerpos y tal vez ni eso. Son como los bosques de tala, son simplemente tomadas, cortadas y usadas. Es la misma actitud ante la vida humana, la vida animal o el bosque. Tratan a una mujer como algo que se obtiene, se usa, se corta y se tira. Es horrible. (Entrevista rumbo a la 5ª Conferencia Mundial de la ONU sobre la mujer)


La inequidad de género y la explotación de la naturaleza con fines de lucro parecen normales, pero no lo son. Son el resultado de un patrón cultural particular. ¿Cómo nos liberamos de este patrón y comenzamos a vivir y amar de manera diferente? VER: Volver a la ternura

El trauma patriarcal ha de ser resuelto de manera colectiva y personal.

Algunos puntos para trascenderlo son:

  • Prevención y atención de las violencias.
  • Protección de las infancias y las mujeres.
  • Educación para la paz, sobre todo en los seres socializados como hombres.
  • Recuperación del cuidado y autocuidado como centro de conexión social.
  • Expresión de ternura e intimidad.
  • Recuperación de la mente /cultura matríztica y el poder de lo materno.
  • Cultivo de relaciones colaborativas y superación de relaciones de dominio-sumisión.
  • Alta sensibilidad y resacralización de la tierra.
  • Revolución pacificadora y el principio de no guerra.
  • Cooperación eco-sustentable.
  • Racionalidad constructiva y no supremacista.
  • Erradicación de la instrumentalización de los seres sintientes.
  • Valoración multicultural y ruptura de identidad nacionalista.

Estos puntos son algunas propuestas que hago, basándome en una polarización de los principios de la mente patriarcal del querido y admirado Claudio Naranjo, psiquiatra y especialista en procesos de integración humana.

La mente patriarcal es un concepto acuñado por Claudio Naranjo (2010), a través de este concepto pretende explicar la cultura de la sociedad industrial y posindustrial en la que la verdadera razón domina los sentidos y destruye al más débil y a la naturaleza, ya que ésta es vista como algo dado a los seres humanos, como algo que puede ser pensando en término matemáticos, de ahí que en las sociedades actuales prima el culto exacerbado a la razón y a la tecnología.

Prácticamente todos los hombres tenemos un mindset patriarcal y machista, provocando que dimensiones afectivas queden mutiladas, es decir, se nos arranca la posibilidad de experimentar, sentir y expresar vulnerabilidad, tristeza, llanto, ternura, etc. Deviniendo a manifestaciones violentas, iracundas y destructivas que emergen de la frustración y mutilación.

Los hombres podemos romper el pacto patriarcal y dejar de ser violentos con las mujeres, con otros hombres y con las infancias. La ruptura del pacto es esencial para la liberación del trauma patriarcal. de esta manera se evita la trasmisión a próximas generaciones; no solo es dejar de hacerlo, también es darle «nuevos ojos» a las personas mas jóvenes para que puedan ver la gran trampa y aprendan a resistir, sobrevivir y sanar aún estando dentro del sistema.

Trascender el trauma patriarcal comienza en nuestros cuerpos, mentes y emociones; después esto deviene y se proyecta en los vínculos que hacemos con los demás seres.   

Los hombres no somos culpables de como fuimos educados y socializados, pero somos responables de cambiar el mindset patriarcal y machista, también somos capaces de trascender el trauma patriarcal y el dolor transgeneracional y regalarnos vidas más plenas y sanas, para así, poder compartirnos con nuestras parejas, hijas e hijos y demás relaciones desde un amor lúcido y despierto.

Agradezco profundamente la oportunidad de aprender, conocer y compartir. Creo que otros mundos son posibles y que los hombres somos parte del camino hacia estos nuevos horizontes. Deseo de corazón que más hombres intentemos despertar y hagamos nuestro camino de retorno a la ternura.

Christian Ortíz

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